RECUERDO DE JOHN F. KENNEDY


John F. Kennedy en el Deapcho Oval durante la crisis de US Steel, 1962
Escribo hoy algunas notas, ideas al vuelo que me han venido en este veintidós de noviembre, cincuenta y cinco años después. Y cincuenta y cinco años después, aún la sombra de Jack Kennedy es alargada. Como si se tratase de un Lincoln moderno, ahora amado por todos, entonces, abandonado, odiado, despreciado incluso por los más cercanos. Pienso en la foto icónica del presidente, dándonos la espalda, con las manos sobre la mesa, la cabeza hundida entre los hombros y, al fondo, las ventanas del Despacho Oval llenas de luz. Prisionero en su propia casa. Solo, como están siempre aquellos que ostentan el poder. Como además no puede ser de otra manera, tras los muros gruesos de un palacio presidencial. ¿Qué tendrá la muerte trágica, el magnicidio, que salva el alma del individuo y lo convierte en mito, proyectándolo sobre la Historia como si fuese eterno e imprescindible?¿Cómo puede un presidente que ni siquiera acabó su primer mandato haber marcado tanto una época, inspirado a tantas generaciones de políticos occidentales? O, quizás, fue eso, la eterna pregunta de lo que pudo haber sido. Vietnam. La Guerra Fría. Los derechos civiles. América Latina. El Estado social. Probablemente fue aquel hermosísimo discurso y sus promesas, ya en el año de su muerte, en la American University. "Si no podemos acabar ahora con nuestras diferencias, al menos podemos hacer un mundo seguro para la diversidad." O aquella otra que decía, como si fuese una plegaria: "¿Qué clase de paz buscamos? No una Pax Americana impuesta en el mundo por las armas de guerra americanas. No la paz de la tumba o de la seguridad del esclavo. Hablo de una paz auténtica, la paz que hace que la vida sobre la Tierra merezca ser vivida; la paz que permita a los hombres y a las naciones crecer y esperar y construir una vida mejor para sus hijos; no solamente una paz para los americanos sino una paz para todos los hombres y mujeres; no solamente una paz para nuestro tiempo sino un paz para siempre."

¿Cómo no rendirse ante tal ejercicio de retórica? Y especialmente si vemos el mundo tras Kennedy. Si vemos Vietnam ardiendo bajo el napalm. América Latina condenada al desvarío militar y a la dictadura. El culmen de los sesenta, la frustración de una revolución que nunca fue. Martin Luther King asesinado. El regreso de la reacción, el triunfo del miedo, el oscurantismo. Sin embargo, ¿cómo habría podido un solo hombre, atado como están siempre los hombres que ostentan el poder, haber evitado el desastre?¿Por qué caemos tan fácilmente en el idealismo de pensar que el mundo cambiará exclusivamente con un discurso, una retórica brillante, una voluntad individual inquebrantable? Porque ni siquiera los miembros del gabinete del Presidente Kennedy que se mantuvieron bajo el mando de su sucesor, Johnson, pudieron evitar Vietnam. Y eran los mejores, "the best and the brightest".

Todos los hombres del Presidente
Sí, yo también recuerdo esa maravillosa frase de Margaret Mead: "Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos razonables y comprometidos pueden cambiar el mundo; de hecho, es la única manera en que siempre ha cambiado". Sí, de algún modo, quiero creer en ello. Y yo también he pensado mucho en lo que nunca fue. Y a mi manera me rindo a Kennedy, al mito más allá del hombre, a su Alianza por el Progreso, a su alegato en la American University. Me entristece la cinta de Oliver Stone, "JFK", y maldigo a las fuerzas de la reacción, a la mafia, a Lyndon Johnson, a Oswald o a quien quiera que fuese el que lo matase. Pero hoy, que he escuchado de nuevo sus discursos, no puedo más que seguirme preguntando si habría sido posible traer esa paz para todos y para siempre, esa paz que ni siquiera hoy vemos, que ni siquiera mañana veremos, que tardará muchos siglos en llegar, si es que llega, y que seguimos esperando, frustrados o derrotados, soñando nostálgicos con entelequias del pasado o con leyendas de la epopeya americana en las que siempre nos ha gustado creer.

Como cada veintidós de noviembre, hoy he pensado en el presidente Kennedy...

Comentarios

  1. Ted Sorensen era un crack...y, cuidado, no es Kennedy todo lo que reluce pues el mayor avance en derechos civiles en USA en los últimos 100 años lo llevó a cabo Lyndon Johnson mientras que fue Nixon quien sacó a USA de una guerra del Vietnam en la que entró con Kennedy y Johnson, demócratas...En fin, eso.

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